Managua | Nicaragua | July 29
La duración de la agresión
por parte de Israel hacia la República del Líbano se aproxima
catastróficamente a los quince días. En el tiempo transcurrido más de
trescientos-setenta hermanos libaneses han muerto, victimas de la
avaricia, la intolerancia y por sobre todas las cosas el odio del
estado y el gobierno de Israel. Es verdaderamente inconcebible que
todavía, a estas alturas del desarrollo y progreso de la humanidad, se
le permita a un grupo de individuos poderosos causar tanto daño, tanto
dolor y tanta injusticia a otros seres humanos—nuestros hermanos y
hermanas del Líbano—inocentes e indefensos. Cada uno de nosotros que
tiene conocimiento de la atrocidad que esta siendo cometida por Israel,
debe de cumplir con su deber como ser razonante y moral de denunciar
los asesinatos y la violencia infringida sobre el Líbano. De lo
contrario, cada individuo que le de la espalda a la situación, cada
persona que se rehúse a aportar su pequeño grano de arena por la causa
de la justicia, por la causa de la paz y por la causa de la unidad
universal del hombre es igual de culpable e igual de malvado que el
grupo de israelíes que están detrás de esta abominable guerra contra el
inocente pueblo libanés.
La
comunidad internacional se hace de la vista gorda ante las agresiones
de Israel, y sus reacciones han sido no más que tímidas en el
mejor de los casos. ¿Cómo es posible que el Presidente Bush justifique
las acciones de Israel diciendo que simplemente se defienden del
terrorismo? Los israelíes pretenden que su guerra es contra el grupo
Hezbollah, pero este ha sido el menos afectado por las agresiones de
Israel. Es incluso posible que este movimiento rebelde, e independiente
contra Israel se termine fortaleciendo a causa de la frialdad, y
crueldad que han demostrado los israelíes. Los casi cuatrocientos
civiles que han muerto no tienen vela en este entierro, como decimos
popularmente. Esto solo comprueba que el gobierno de Israel es la peor
organización terrorista del mundo. Las agresiones contra el inocente
pueblo libanés, al igual que su trato de los hermanos palestinos, son
actos abiertos de terrorismo e incluso se pueden llegar a comparar con
las atrocidades cometidas contra los mismos judíos durante la Segunda
Guerra Mundial. Amigos estadounidenses, compañeros de la comunidad
internacional, por favor denuncien estos crueles actos de violencia y
terrorismo. ¡Por favor utilicen su poder e influencia para bien,
detengan esta locura, esta guerra injusta e
inhumana!
Es
la segunda vez en los últimos veinte años que el Líbano se ve
estremecido por la guerra y agobiado por la muerte de civiles inocentes
y la destrucción masiva de la infraestructura. A nosotros los
nicaragüenses nos ha tocado vivir este tipo de experiencia en el pasado
reciente, y debemos de saber solidarizarnos con nuestros hermanos y
hermanas del Líbano. Es innegable que nuestro país pasa por momentos de
muy alta tensión, es cierto que nuestros problemas—la pobreza, el
hambre, la corrupción y la injusticia social—parecen estar
conquistándonos a pesar de nuestro espíritu luchador y perseverante.
Sin embargo no podemos ser tan egocéntricos, y decidir ignorar las
penas de otros simplemente porque tenemos problemas propios. No podemos
usar la ignorancia, ni la distancia geográfica, racial y cultural que
nos separa del Líbano como excusas para hacernos los ciegos y sordos
ante la injusticia y la violencia. El pueblo nicaragüense debe de
demostrar su grandeza de corazón y de espíritu apoyando la causa de los
inocentes y de la justicia. ¡Nicaragüenses!, tenemos que unir nuestras
voces, nuestras plegarias y nuestros pensamientos para apoyar al pueblo
libanés.
No
es necesario levantar armas e ir a pelear a tierras lejanas, y tampoco
es necesario donar millones de dólares en ayuda humanitaria. Es tan
simple como apoyar al Líbano y demostrar solidaridad, es tan simple
como tomar consciencia de lo que esta ocurriendo y declararse en contra
de la guerra, a favor de la paz y la justicia. Es tan fácil como lograr
que la contundente voz nicaragüense se sume al grito que se oye por
todo el mundo, el grito que clama y demanda, ¡justicia para el Líbano!
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August, 01, 2006 10:14 AM